A. BLAY: DESEOS

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A. BLAY: DESEOS

Mensaje  Prabuda el Miér Feb 04, 2009 11:52 pm

DESEOS

Los deseos –y también los temores- son energía no actualizada. De hecho, los deseos son la búsqueda de la Plenitud que ya soy pero que no reconozco ser. Yo “fulanito de tal” es lo que me separa de la Plenitud que fluye siempre. De hecho, sólo deseamos una cosa: la Plenitud; todos los deseos son derivados de éste; un viaje, una casa, hacer tal cosa, conseguir la felicidad, el poder, etc.

No pasa nada si un deseo queda contrariado. Cuando se frustran los deseos –o las ideas- uno sufre, pero uno Es siempre.

Viviendo detrás de las ideas se tienen menos deseos porque se tiene Plenitud actualizada. No acabamos de aceptar que Yo soy Todo, que yo soy la Realidad; y el obstáculo es la idea de mi persona la cual es una idea sobrepuesta. Si ya eres la Plenitud ¿qué puedes desear?

Los deseos en sustancia son auténticos; en su forma, son erróneos. Ejemplo: desear ser el más importante en relación a los demás es en el fondo un deseo de Realidad absoluta, pero es su manifestación es erróneo y puede convertirse en un drama personal. El deseo es “bueno” en sí, pero al relacionarlo con… (es la mente la que relaciona) ya interviene “fulanito de tal” (el personaje).

No debemos renunciar a los deseos. Debe renunciarse al que desea (la raíz de todos ellos).

El yo-idealizado es un deseo. En el momento en que podamos “mandar a paseo” al yo-idea y al yo-idealizado, lo tenemos todo, somos Todo.

La felicidad resultante del cumplimiento de un deseo, es causada, no por haberse cumplido el deseo sino por no desear. La carencia del deseo es lo que me hace felia.

Una cosa es satisfacer la necesidad. Otra cosa es la plenitud interior liberada.

El no-desear es un resultado del Trabajo (interior).

Todos los deseos son genuinos; todos los deseos son falsos. Son genuinos porque representan un presentimiento de Plenitud, ya que el deseo de felicidad viene de la Felicidad que ya soy. Son falsos. Porque la mente los proyecta a situaciones externas, dependientes de una forma determinada.

A los deseos de la mente les llamamos equivocadamente nuestros deseos; yo deseo tal cosa, yo deseo tal otra. Buscamos la plenitud en las cosas externas (dinero, objetos, familia, poder, etc.), pero la Plenitud e algo propio del Ser.

Debemos soltar los deseos de “cosas”. Todo lo que el mundo te da, antes o después te lo quita. Los repetidos fracasos del yo egocentrado conducen a este “soltar”.

Los disgustos son consecuencia de los deseos erróneos. La plenitud está dentro de uno mismo, no fuera.

¿Qué son las cosas que deseamos?, ¿cuál es el valor de lo que deseamos? Todos los deseos son formas y modos de la plenitud interior que ya somos.

Mi objetivo, mi verdadero Deseo, debe ser la Realidad última, sin limitaciones; y no pequeños objetivos temporales.

Observad los gustos y su complacencia a cámara lenta. Al satisfacer una necesidad, la satisfacción –o plenitud- viene de dentro. La experiencia externa es sólo una actualización de lo que ya estaba allí.

Cuando uno habla de “sus ganas de vivir”, se refiere siempre a vivir unas cosas determinadas, específicas.

Los “deseos”, esperanzas, proyectos, debemos mirarlos a cámara lenta. Aunque sólo sea media horita.



EXTRAIDO DE A.BLAY EN SÍNTESIS: PALABRAS DE UN MAESTRO

Prabuda

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